El valor remediar: como tratar los residuos en la industria farmacéutica

El valor remediar: como tratar los residuos en la industria farmacéutica

Por Claudia Kalinec* (Exclusivo para Multitaskers)

Mientras que en casa uno puede tirar el blíster vacío o un remedio vencido al contenedor de residuos comunes, los laboratorios -como así también el resto de los grandes generadores- no pueden hacerlo. Como sucede con las pilas y las baterías y las lámparas de bajo consumo que contienen mercurio, por citar solo alguno de los residuos peligrosos de generación universal, la cantidad lo hace imposible, ya que son elementos que tienen un efecto nocivo para la salud y el ambiente. Básicamente, todo aquello que estuvo en contacto con un residuo peligroso, debe ser tratado como residuo peligroso.

Sin embargo, muchos de estos residuos, especialmente los medicamentos, tienen packaging (caja, prospecto, etc.) que bien podría reutilizarse, ya que tiene mucho material que es reciclable. Lo que debería hacerse es una concienzuda separación en origen, ya que es la correcta separación y clasificación de los residuos lo que permite el recupero.

Lamentablemente, en la actualidad es muy difícil hacerlo. Muchas veces también por políticas de marcas, las empresas mandan material que no ha sido usado. Al mezclarlo con el residuo peligroso, se convierte en igual tipo de residuo y ya no se puede utilizar para reciclado. Si se los separara, se los podría triturar para inhabilitar la marca y darle otro tratamiento para su reutilización.

El volumen de residuos peligrosos crece cada vez más y si no se implementan este tipo de procedimientos en las industrias, el problema será cada vez más grave. Hoy lo es, pero nadie quiere verlo, porque es un tema que disgusta profundamente a las personas y que se presta a una gran negación en masa.

Actualmente ningún generador separa minuciosamente los residuos, aunque, en algunos casos, cierto material que no llega a ser utilizado lo envían por separado. Una de las razones se debe también a que los costos del tratamiento no están sincerados y la mano de obra que debe implementarse para esta separación sigue siendo una inversión que no se recupera luego. También debido a una falta de programas de incentivo para la reducción de residuos.

 

Analizar el proceso

Por otro lado, para comenzar a destrabar el nudo, el foco debería ponerse en el proceso productivo, en la asignación y utilización de los recursos de forma consiente dentro del laboratorio, porque el residuo es simplemente la consecuencia. Cuanto mejor se aprovechan los recursos, más se reducen los residuos y el impacto ambiental.

También es fundamental que el Departamento de Ambiente de cada empresa capacite a los empleados que forman parte de la producción, porque son quienes manejan los recursos y separan los residuos. Si se van a generar residuos, lo mejor es que el porcentaje de éstos peligrosos sea el menor posible. Juntar todos los residuos, como suele suceder en la práctica habitual, produce el efecto inverso y un impacto ambiental mucho mayor.

Otro tema a tener en cuenta es la identificación y clasificación correcta de cada residuo. Particularmente en la industria química esto puede evitar accidentes graves, ya que hay elementos que no se pueden mezclar con otros en ninguna circunstancia. También hay residuos líquidos inflamables o residuos que cuando están en contacto con el agua producen fuego, cosa que es importante saber porque de suceder un accidente el agua empeora la situación. Básicamente, estos elementos requieren normas de seguridad diferentes y eso debe saberse antes para capacitar al personal que va a manipularlos.

Un simple descuido en una etiqueta puede significar en un caso extremo la muerte de alguien o, con mucha suerte, sólo daños materiales.

Así como las empresas generadoras de los residuos, en este caso los laboratorios, deberán en algún momento revisar sus políticas al respecto, es cierto que no es menor el rol del Estado, que es el que impone las reglas para preservar al planeta. Lo que en otras latitudes es inaceptable (como enterrar residuos en lugares propios o no separar en origen), aquí todavía se hace.

 

Involucrando actores

Es la opinión pública la que hace en muchos casos que las compañías exporten desde sus casas matrices mejores prácticas que llevan al cuidado del ambiente en países donde las normas son menos exigentes o se pueden vulnerar sin mayores consecuencias.

Por otro lado, el tercer actor involucrado son las empresas tratadoras, donde conviven compañías serias con otras que no lo son. No se requiere mucha investigación para descubrir el destino de una gran cantidad de residuos peligrosos no tratados que producen terribles consecuencias a la población. Hay incluso ciertos lugares donde la ley no llega y las balas defienden esta práctica dañina.

No es la intención terminar el artículo con tanto pesimismo, pero como en el análisis, el comienzo de la curación implica poder ver claramente el problema. Y también ver los esfuerzos de muchos actores serios cuyo compromiso es lograr un aporte para mejorar. A veces lentamente otras con mayor fluidez, lo que es cierto que en el futuro esto cambiará, porque la contaminación sistemática del planeta no es una opción.

 

* La autora es directora de Pelco.

 

Fuente: https://www.amexcorporate.com.ar/multitaskers/nota.php?id=746&cat=5